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Preparar nuestras fotos para que se vean mejor: 3. Consejos para imprimir

En los anteriores artículos hemos aprendido fundamentalmente a reescalar siempre al tamaño que queramos ver nuestras fotos y a aplicar nitidez adicional a la hora de colgarlas a la web para que queden más vistosas. En este último artículo terminaremos esta pequeña trilogía hablando de la impresión.

Cuando queramos imprimir una fotografía (ya sea en la impresora de casa o en la impresión profesional de un laboratorio) deberemos tener en cuenta siempre el tamaño de salida, es decir, los centímetros o pulgadas a los que queremos hacer la fotografía. Para ello, debemos hacer un reescalado adecuado de la imagen nosotros mismos. El porqué es bien sencillo si habéis entendido los anteriores artículos; si lo hacemos nosotros mismos tendremos un pleno control del proceso. En cambio, si dejamos este proceso en manos de terceros, la mayor parte de las veces lo realizarán de manera automática con diferentes programas (mejores o peores) lo cual se traducirá en una merma de la calidad y definición de nuestra foto, es decir, en menor nitidez. Ahora bien, para conseguir una copia óptima deberemos tener en cuenta una serie de aspectos distintos a los considerados en el remuestreo para web.


Preparar nuestras fotos para que se vean mejor: 2. Enfoque para la web

Como habéis comprobado en el anterior artículo la diferencia de nitidez se nota. Sin embargo, muchas fotos que podéis ver colgadas por la web tienen una nitidez envidiable que con las nuestras no conseguimos. Es por esto que os voy a contar un pequeño "truco" para que estén algo más vistosas nuestras fotos (tened en cuenta que esto es opcional y es posible que no todas se beneficien de este enfoque "extra").

Volvamos a PhotoShop, a nuestra fotografía ya reescalada, y pulsamos en Filtro>Enfoque>Enfoque suavizado (os preguntaréis que en esta pestaña existen otros tipos de enfoque pero este funciona mejor evitando la aparición de artefactos).






Preparar nuestras fotos para que se vean mejor: 1. Remuestreo para web

Hola a todos. Inauguramos esta nueva sección del GFU con este artículo. El porqué he elegido éste y no otros también interesantes se debe a que en esta nueva era digital en la que nos hallamos (con más o menos nostalgia de la analógica) cada vez es más difícil tener en papel nuestras fotografías ya sea por dejadez, dinerito o espacio. El caso es que la mayoría, y ahí yo también me incluyo, apenas hemos impreso a material tangible nada digital pero sí tenemos una ingente cantidad de fotografías pululando por el ordenador, discos duros y tarjetas varias. Sin embargo, nos gusta mostrárselo a la gente a través de nuestras web de fotos, álbumes online o simplemente mediante un “pincho” en la tele o el ordenador. Aquí intentaré explicar un poco la manera de mostrar esas fotos a través de una pantalla dando algunos consejos y algo de teoría.
Muchos de vosotros habréis observado que después de retocar una foto en el Photoshop u otro programa similar y luego colgarla a la web (dícese Facebook, Flickr, Picassa, blog...) la nitidez que con tanto mimo y esmero habíais aplicado desaparece y muestra una foto de peor calidad: los que no lo habéis notado haced la prueba y veréis la diferencia. Para que lo entendáis, digamos que queremos colgar una foto, por ejemplo, en la galería de este blog. Lo primero que haríamos todos sería buscar nuestra foto, seleccionarla, elegir el tamaño que mejor se adapte de las opciones (pequeño, mediano, grande…) y aceptar. El problema está en que muchas veces nos damos cuenta que nuestra foto ha perdido nitidez y contraste respecto de la original y no entendemos por qué. La cosa es bien sencilla pero cuesta algo comprenderla.
Una foto normal vista en programas tipo Photoshop u otro algo decentillo te la muestra bastante bien a tamaño completo puesto que la interpretación que hace de ella usa unos algoritmos matemáticos bastantes fiables; lo mismo no se puede decir de algunos navegadores y visores, que si bien populares, como el visor del Windows, su calidad deja mucho que desear. ¿Qué sucede entonces?